Por fruta se entiende, según el Código Alimentario Español (CAE), el fruto, la infrutescencia, la semilla o las partes carnosas de los órganos florales que hayan alcanzado un grado adecuado de madurez y sean propios para el consumo humano.
Aunque el tomate o el pepino cumplen todos los criterios para ser considerados frutas, por motivos culturales suelen incluirse en el grupo de las hortalizas.
Clasificación según el Código Alimentario Español.
Por la naturaleza:
- Carnosas: la parte comestible tiene al menos un 50% de agua.
- Secas: la parte carnosa tiene un 20% de agua (almendra, nuez, piñón).
- Oleaginosas: se emplean para la obtención de grasa para el consumo humano (aceituna, girasol…)
Por su aspecto externo:
- Frescas: 75 – 95% de agua. Destinadas al consumo inmediato sin tratamiento alguno.
- Desecadas: 50 – 70% de agua. Destinadas al consumo inmediato sin tratamiento alguno.
- Deshidratadas: grado de humedad muy reducido, se han sometido a procesos autorizados para eliminar el agua. Son de larga conservación.
Clasificación botánica de las frutas.
De una sola flor:
- Frutos simples formados a partir del ovario:
- Frutos secos: castaña o avellana.
- Frutos carnosos: aguacate, albaricoque…
- Frutos complejos: incluyen otros elementos de la flor:
- Pomo: manzana, pera…
- Pepónide: melón, sandía…
De varias flores:
- Infrutescencias: chirimoya, granada, mora, higo, piña…
Clasificación según composición nutricional.
- Frutas secas acuosas:
- Frutas ácidas: naranja, limón, mandarina…
- Bayas: fresa, frambuesa…
- Frutas azucaradas:
- De pepita: manzana, pera, uva…
- De hueso: albaricoque, melocotón…
- Frutas amiláceas: castaña.
- Frutas oleaginosas.
- Frutas tropicales o exóticas: kiwi, mango, plátano…
Composición nutricional:
Este grupo se caracteriza por su importante aporte de elementos nutritivos reguladores, es decir, de vitaminas y minerales. Por ello, su función consiste, en cierta medida en complementar el resto de alimentos.
Depende de la familia a la que pertenezcan, del tipo de fruto, y del grado de maduración.
Las frutas son alimentos con un alto contenido en agua, prácticamente exentas de grasa y alto contenido en azúcares, ácidos orgánicos, minerales, y vitaminas hidrosolubles que contienen fitonutrientes, responsables de su color característico. No son especialmente ricas en proteínas.
- Hidratos de carbono: 5 – 12% a excepción del plátano, que contiene un 20%. Las frutas son ricas en azúcares simples del tipo de la sacarosa o la fructosa; cuánto más maduro más dulce.
- Lípidos: Entre las frutas apenas existen valores apreciables, a excepción del aguacate, cuyo contenido graso (grasa insaturada) puede llegar al 15%.
- Proteínas: Al igual que los lípidos, están presentes en pequeña cantidad. En las frutas su contenido es, por término medio, del 0,5%.
- Vitaminas: Entre las frutas existen sensibles diferencias de unas clases a otras. El aporte de vitaminas del grupo B y carotenos es más constante que el de vitamina C. Los zumos naturales suministran los mismos nutrientes, pero carecen de fibra característica (si los cuelas). Los alimentos de este grupo carecen de vitaminas B12 y D.
- Minerales: El hierro aparece representado en la inmensa mayoría de las verduras y las frutas. También destacan el sodio, el potasio, el magnesio (forma parte de la clorofila) y el calcio. Las cantidades son muy pequeñas y la absorción del calcio y otros elementos puede verse comprometida por la presencia de algunos componentes de los alimentos, como el ácido oxálico, que al unirse a él impiden su absorción. Esto pasa sobre todo con las verduras, no tanto con las frutas.
- Agua: Es el componente mayoritario (80 – 90%), pudiendo considerarse que el resto de sustancias se encuentran asociadas a ella.
- Fibra: 1 – 3% (más soluble que insoluble).

Estacionalidad:
Efectos sobre la salud:
Las frutas juegan un papel
trascendental en el equilibrio de la dieta humana por sus cualidades
nutritivas.
1. Su alto contenido de agua facilita
la eliminación de toxinas de nuestro organismo y nos ayuda a mantenernos bien
hidratados.
2. Su aporte de fibra, ayuda a
regular la función de nuestro intestino y a evitar o corregir el estreñimiento.
La fibra tiene un gran interés dietético ya que, además, posee efectos
beneficiosos tanto en la prevención como en el tratamiento de ciertas
enfermedades (exceso de colesterol, diabetes, obesidad, cálculos en la vesícula
biliar, hemorroides y venas varicosas, divertículos, cáncer de colon y úlcera).
3. Son fuente casi exclusiva de
vitamina C. Los expertos en nutrición recomiendan tomar como mínimo tres piezas
de fruta al día, procurando que una de ellas sea rica en vitamina C (cítricos,
kiwi, melón, fresas, tropicales...).
4. Contiene antioxidantes que
protegen frente a enfermedades relacionadas con la degeneración del sistema
nervioso, enfermedades cardiovasculares e incluso el cáncer. La Organización
Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado en los últimos años los resultados de
diversos estudios de investigación que ponen de manifiesto los efectos
anticancerígenos de frutas y verduras, particularmente contra el cáncer del
tracto gastrointestinal y contra el de pulmón. Según los estudios, uno de cada
diez pacientes afectados por algún tipo de cáncer ha mantenido una insuficiente
alimentación a base de frutas y verduras. Otras frutas muy saludables son los
cítricos y algunas frutas tropicales ricas en vitamina C, beta-caroteno,
vitamina E y otras sustancias con propiedades antioxidantes, que se utilizan
contra enfermedades cardiovasculares, cataratas, cáncer de mama, ovarios o
vejiga.


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